Por Wilson Quintero Q.| Bilbao | Octubre - Noviembre del 2008.
Al pensar que género periodístico usar para dar cuenta brevemente del talento musical de estos dos jóvenes artistas; uno africano, José Augusto Ribeiro, conocido como Betto Snay, nacido en Angola y el otro, Leonardo López Zuluaga “Knnaviss” de Manizales, Colombia, no estoy seguro por donde empezar. Pero tengo 4 palabras a manera de coro que me ayudan a definir esta crónica: ritmo e imaginación y esperanza e inmigración.
Betto Snay es conocido en Euskadi por sus conciertos en Barakaldo -lugar donde vive- y en otros sitios de la Comunidad. Su último concierto grande fue en Bilbao en la Aste Nagusia de 2008 al lado de SOLO-h. Los versos de Betto están recogidos en un disco grabado en el 2007 “El Mundo al Revés” en el que no sólo se nota su calidad artística sino su sensibilidad por la migración. “Ser inmigrante es aportar algo diferente y poder compartir algo que nunca has vivido” señala Betto. Empezó su carrera con dos primos, Marcio Marga y Jamilson D, en el trío Maf´s Blood. No cabe la menor duda de que al oír las canciones de Snay, la diversidad es un tema recurrente y por su contacto con la gente el artista posee el don de sentir como suyo las vivencias de otras personas migrantes procedentes de otros sitios de África y de América Latina. “Desde hace mucho tiempo, la discriminación se vive en USA y el Hip Hop fue y es el grito de libertad expresado en versos. El Hip Hop para mí es como la sangre que circula por mi cuerpo” comenta Betto. Para ver y escucharle basta entrar en youtube y buscarlo tal como se escribe y se puede disfrutar parte del trabajo que está realizando con otras agrupaciones musicales tanto de aquí como de otros países.
De otro lado, “Knnaviss” viene de otra realidad, pero eso no imposibilita que el Hip Hop una a estos 2 artistas en el País Vasco. Knnavis grabó su primer trabajo en el 2001 con Sangre Nativa y en el 2007 sale su nuevo cd Rap Calle y este año ha grabado De la Jungla al Asfalto trabajos que le han hecho ganarse un sitio en el movimiento rap colombiano. “Para mí el Hip Hop es música sin fronteras y un género que desea unir sociedades, ya que es un canto de la calle y una forma de denuncia que expresa la realidad” dice Leo.
Ambos artistas coinciden que alrededor de este género musical se tejen leyendas urbanas asociadas a la violencia, al tráfico de drogas y al vandalismo, pero aseguran que es un estereotipo que señala a todos los raperos injustamente como delincuentes y pandilleros. “El Hip Hop y la mala fama están unidos y creo que se da por la vestimenta. Utilizamos este tipo de ropa para diferenciarnos pero sin discriminar y recibimos incomprensión, mientras los grandes ladrones se visten con trajes elegantes y tienen a las sociedades en crisis” remata Leo.
Pero más allá de esa apariencia se revelan unas ideas que traspasan el ritmo y por eso se les critica, como en su momento pasó con otros géneros musicales. Sin embargo, hay hechos que muestran la faceta trágica de este género pero que no compromete a todas las personas. “Es cierto que hay mucha delincuencia entorno al Hip Hop ya que se generaliza este genero con el cliché de que todos son pandilleros escuchan esta música. Pero eso no deja de ser un estereotipo” afirma Betto.
Pero lo mejor de estos 2 artistas es su compromiso con lo que son y con la sociedad. En ambos casos, los versos de estos jóvenes, reflejan creatividad y esperanza, sin dejar de lado, que su condición de personas migrantes no les imposibilita seguir cantando y reventando versos contra el odio y la intolerancia.
